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domingo, 17 de agosto de 2014

10 Consejos para escoger el nombre de tu gato

Imagen de http://fotosde.net/gatos/imagenes-de-gatitos-tiernos.html

Cuando llega un nuevo gato al hogar, una de nuestras preocupaciones es escoger el nombre. Sabemos que es una elección importante, ya que acompañará al minino toda su vida. Por este motivo, queremos aconsejaros con algunas ideas a tener en cuenta. De este modo, conseguiréis elegir un nombre con el que vuestro minino se siente perfectamente identificado.

Las ideas básicas para escoger el nombre de nuestro gatito son:

1-      Las vocales más fáciles de percibir para los gatos son la “a”, la “e” y la “i”. Así pues, los nombres que las contengan serán mejores.
2-      A los gatos les encantan los sonidos agudos. Por lo tanto, es preferible escoger un nombre con el que nos sea “fácil y natural” pronunciarlo con un sonido agudo.
Imagen de
 http://www.mundomascota.net/general/mi-gata-ha-dado-a-luz/
3-      Hay que evitar nombres parecidos a las órdenes que enseñaremos a nuestros gatos. Por ejemplo, si llamamos a nuestro gato To, podría confundirlo con la orden no; o si lo llamamos Nube, podría confundirlo con la orden sube.
4-      Preferiblemente el nombre debe tener dos sílabas. Si tiene una, es muy posible que el gato acabe confundido, ya que al hablar, sin darnos cuenta seguro que pronunciamos el nombre dentro de otras palabras. Por otro lado, tres silabas es demasiado largo y, consecuentemente, más difícil de aprender.
5-      Procuraremos que el nombre escogido se pueda pronunciar de forma agradable y suave, pues así nuestro gato lo asociará con cosas buenas.
6-      Evitaremos los diminutivos. Por lo tanto, una vez escogido el nombre es de vital importancia no hacer ningún tipo de variación. Si no nuestro gato empezará a tener “problemas de identidad”.
7-      Todos los miembros del hogar tienen que estar de acuerdo con el nombre. Así, no habrá problemas en el futuro y lo emplearán con cariño.
8-      Espérate unos tres o cuatro días antes de proponer los nombres. Esto te permitirá conocer la personalidad de tu nuevo inquilino y podrás escoger un nombre acorde con ella.
9-      Antes de la decisión final pronuncia el nombre en voz alta. De este modo, conseguirás comprobar que se trata de un nombre sencillo y que no te da vergüenza decirlo en público.
10-  Sé un poco original y, sobre todo, escoge con cariño…
  
Imagen de
http://www.fondos7.net/wallpaper/9947/lindo-gato-bebe-hd-widescreen.html
Además, a parte del nombre que acabemos escogiendo, será de vital importancia como lo empleamos. Habrá que usarlo constantemente, especialmente los primeros días. Haremos que el gato lo relacione con cosas positivas, pronunciándolo suavemente y acariciando el gato mientras lo decimos. También será muy importante premiar al gato cuando reaccione al nombre las primeras veces.

Para los que aún no lo tengan claro, adjuntamos el link de una divertida página que te propone nombres para tu gato que cumplen las condiciones que pongamos:


jueves, 23 de enero de 2014

¡No me muerdas!

Todos los que tenemos o hemos convivido con gatos sabemos lo molesto y doloroso que resulta que nuestro minino nos propine un zarpazo o nos muerda. Siempre acabamos perdonándolos, alegando que "lo hace para jugar". Aún así, ¿no sería mejor conseguir evitar estas situaciones?
En muchas ocasiones nuestro tigre de sofá nos muerde porque asocia nuestra mano con un juguete, por lo tanto, cuando estamos jugando con él su principal objetivo será nuestra mano. Así pues, el problema reside en la educación del gato. En muchas ocasiones cuando estamos jugando con nuestros gatitos no solemos prestar atención a este hecho, ya que no nos hacen daño, pero muchas veces utilizamos nuestros dedos como juguete. Por este motivo, cuando el gato crece sigue relacionando nuestra mano como si fuese la "presa" de los constantes ataques que realiza al jugar. Por lo tanto, la solución del problema -como en la mayoría de los casos- se encuentra en su origen. Es muy importante que al jugar con los gatos cuando son pequeños no utilicemos nuestras manos, sino que siempre hay que utilizar algún objeto complementario como un hilo, un bolígrafo u otros juguetes más complejos, para enseñarle que atacar nuestra mano no debe ser el objetivo del juego. Solucionar este problema cuando los gatos son mayores, es decir, cuando ya están acostumbrados a entender que nuestros dedos son un juguete más, es casi imposible.
Por otro lado, también es muy común que un gato muerda a su dueño cuando está cansado de que lo acaricien o lo cojan. En estos casos, me atrevería a decir que la culpa suele ser del dueño, no del gato. Cuando acariciamos a nuestro minino es importante observarle, pues en ocasiones nos muestran con sus gestos y posturas que están cansados de los mimos. Por lo tanto, si cuando nuestro gato empieza a mover las orejas hacia atrás, intenta marchar o mueve mucho la cola, nosotros seguimos reteniéndolo, es normal que, como solución final, muerda a su dueño para "librarse" de él. En este caso, la solución del problema reside en observar más a nuestro gato y respetar su libertad.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Necesidades fuera de lugar

Una de las situaciones más conflictivas entre los gatos y su dueño se produce cuando estos realizan sus necesidades fuera de la cubeta. Para el dueño puede resultar muy desagradable, pues su mobiliario puede quedar dañado y, además, no sabe como mejorar la situación. Igualmente, también hay que analizar nuestra conducta, ya que quizás nuestro gato está adquiriendo un comportamiento rebelde para manifestar su enfado acerca de algo.
Imagen de http://shaosredshoes.blogspot.com.es/2009/04/
tener-un-perro-o-un-gato.html
Primeramente, hay que preguntarse si el gato ha recibido un aprendizaje sobre dónde debe realizar sus necesidades. Esta enseñanza debe realizarse cuando los gatos son pequeños, premiándolos cada vez que utilizan la cubeta correctamente, ya que de este modo y, gracias al olor con el que la impregnan, aprenden rápidamente su función. En el caso en que  nuestro gato haya llegado a casa cuando ya era adulto, deberemos realizar el mismo proceso, aunque quizás sea necesaria más paciencia.
Aun así, también se producen casos en los que los gatos realizan sus necesidades fuera de lugar aunque saben perfectamente donde deben hacerlas. En ocasiones, esto se debe a problemas de conducta, como el miedo, inseguridad, es estrés,…, que requieren un tratamiento especial. En este artículo, nos vamos a centrar en los problemas debidos a otras causas y que presentan soluciones bastante sencillas.
En ocasiones, si nuestro gato realice sus necesidades en el sofá o en la cama aunque conoce perfectamente la función de la cubeta, es importante que limpiemos muy bien el lugar en el que ha realizado sus necesidades, ya que, quizás el gato realizó sus necesidades allí cuando era pequeño o un día por un “despiste”, y, a partir de ese momento, con su fino olfato sigue identificando el lugar como apropiado para hacer sus necesidades. Igualmente, esto también puede deberse a una protesta por parte del gato si, por ejemplo, ha estado varios días solo o tiene la cubeta sucia.
Otra situación típica es la que se produce cuando el gato deja sus excrementos justo al lado de su cubeta. En este caso, la culpa suele ser nuestra. El gato inicialmente tiene la intención de defecar en la cubeta pero, por falta de espacio o de limpieza, no acaba entrando del todo, de modo que sobresale su parte posterior. Por lo tanto, en estos casos será imprescindible que limpiemos muy bien la cubeta y analicemos si es lo suficientemente grande.
De este modo, en las situaciones en las que vemos a nuestro gato complemente sano, es decir, que no padece ningún problema de conducta; podremos conseguir solucionas este problema o, al menos, reducirlo mucho, empleando estas sencillas pautas.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Cómo resolver el miedo al hogar y a los intrusos

El en post anterior hablamos del miedo, describiendo los motivos que suelen provocarlo y la conducta que debemos adoptar en estos casos. Para profundizar en este tema, dado que muchas alteraciones de la conducta de nuestros gatos se deben a este factor y es muy importante saber cómo actuar para solucionar estos problemas, hoy describiremos situaciones habituales de miedo y, seguidamente, expondremos la conducta que habría que adoptar.

Situación 1: Mi gato no se adapta a su nuevo hogar
Es muy frecuente que al adquirir un nuevo gato, sobre todo cuando provienen de la calle o de un lugar de acogida, el gato esté atemorizado respeto a su nuevo hogar. Aun así, esta situación también pueden producirse cuando nos mudamos con nuestro gato o si el gato ha sido comprado en una tiendo o particular.
En todos estos casos, el gato a causa del miedo, desconfía de todo lo que tiene a su alrededor, incluso de su dueño. Así pues, los dueños del minino no podemos interactuar con él porque se pasa todos los días escondido y, normalmente, únicamente sale para comer y hacer sus necesidades. En estas circunstancias el miedo puede deberse, en el caso de gatos callejeros o que han sido abandonados a que no han recibido nunca atención y, por lo tanto, al comportarse como gatos salvajes huyen de los humanos. En los casos en los que nos mudamos el miedo suele deberse a la brusquedad del cambio, que hace que el gato al sentirse desprotegido y ante un espacio totalmente nuevo reaccione escondiéndose.
Imagen de http://ayudawordpress.com

Esta situación puede resultar agobiante y frustrante, pero será muy importante seguir los siguientes consejos. Debemos ser muy pacientes y dejar que sea el gato que, cuando se sienta tranquilo y le venza la curiosidad, salga de su escondite para explorar. Nunca debemos obligarle a salir ni inmovilizarlo en lugares en los que no se siente cómodo, ya que si esto sucede le estaremos dando motivos para desconfiar y tener miedo. También debemos dejar que el sea el gato quien se acerque a nosotros, pues a partir de este momento, si conseguimos acariciarlo –siempre sin hacer movimientos bruscos-, habremos dado un gran paso hacia delante. Para conseguir esto, lo mejor muchas veces es sentarse en el suelo cerca del lugar en el que el gato se esconde y realizar otra actividad –leer, escribir, jugar a las cartas…
 
Situación 2: Mi gato tiene miedo a los desconocidos
También es muy común que gatos, muy afables y cariñosos con sus dueños, al sentir el timbre de la casa salgan corriendo hacia su escondite.
Este miedo por parte del minino suele deberse a una experiencia traumática, pues por ejemplo alguna visita de un extraño no resultó agradable para él; o también puede deberse al típico miedo de los gatos: miedo a lo desconocido. El gato al no conocer a los nuevos intrusos les tiene miedo y, por lo tanto, para él son identificados como un peligro. Esta situación no suele ser tan comprometida como la anterior, igualmente también podemos intentar solucionar el problema.
En muchas ocasiones, si pedimos a nuestros invitados que sean silenciosos y que no hagan ruidos estridentes podremos conseguir que el gato se atreva a asomar la cabeza y acabe saliendo. Igualmente, debemos recordar que debe ser el gato quien se acerque a nosotros y no nosotros a él, es decir, nunca debemos forzar al gato para que se acerque. Si conseguimos que salga de su escondite para acercarse un poco a los desconocidos, puede suponer de gran ayuda para que venza el miedo que uno de los visitantes le de algún premio, como alguna cosa de comer. Así pues, podremos conseguir que, al final, nuestro gato también esté deseando las visitas de nuestros amigos.
Imagen de http://animales.uncomo.com/articulo/como-adoptar-un-gato-2503.html

martes, 3 de septiembre de 2013

El miedo, el gran enemigo de los gatos domésticos

En la mayoría de los casos los gatos se caracterizan por ser muy escurridizos y evitar siempre cualquier situación que les pueda suponer un exceso de miedo o estrés, pues no debemos olvidar que el miedo es algo natural,
Imagen de http://es.123rf.com/photo_15427546_asustado-gato-atigrado.html
 que en su estado salvaje les permite evitar un gran número de peligros. Aun así, esta actitud prudente puede acentuarse de manera exagerada, de modo que el gato tiene miedo a casi todo y vive en un constante estrés. Esta situación, acaba resultando muy desagradable tanto para el gato como para su dueño.
Las gatos, siempre intentan afrontar una situación de peligro huyendo, es decir, intentan evitar, en la medida de lo posible, los enfrentamientos directos con el peligro. Por este motivo, es perfectamente normal que tengan miedo a las cosas nuevas, ya que necesitan un período de aprendizaje para darse cuenta de que no hay peligro. Así pues, ante cualquier situación nueva para nuestro minino debemos tener paciencia y no presionarlo para que se acerque a lo que él considera un peligro. De este modo, si somos pacientes y dejamos que, finalmente, el gato con su curiosidad se acerca a lo desconocido podremos conseguir que, fruto de una primera experiencia positiva, pierda el miedo. En cambio, si ante una nueva situación forzamos a nuestro gato, somos impacientes, nos dirigimos de forma exigente a él, etcétera, relacionará aquello que acaba de conocer con algo peligroso y desagradable y, consecuentemente, incrementará su miedo.
Después de haber explicado los principios a tener en cuenta cuando nuestro gato siente miedo, anticipo que en la siguiente entrada hablaremos sobre casos concretos en las que el gato se siente atemorizado y expondremos la conducta más adecuada que debemos adoptar en estas situaciones.

sábado, 3 de agosto de 2013

Cómo hablarle a nuestro gato


Imagen de http://gatosygatitos.net/gatos/como-entender-a-tu-gato/
Según las últimas encuestas más del 90% de las personas que tienen gatos hablan con ellos. Así pues, es importante tener en cuenta los principios fundamentales para conseguir que los gatos puedan captar información cuando nos dirigimos a ellos con nuestro sofisticado vocabulario.
En la mayoría de los casos en los que nos dirigimos a nuestros gatos con nuestras palabras ellos son capaces de captar una parte de la información: aquella que está relacionada con el tono y los gestos que utilizamos. Por lo tanto, lo más importante es enfatizar el tono de voz cuando hablamos con nuestro gato, así podremos conseguir que este perciba si estamos transmitiendo un mensaje alegre, tranquilizador o si lo estamos regañando. Por este motivo, es importante utilizar un tono agradable con nuestro gato en la mayoría de ocasiones, de modo que si tenemos algún problema, al dirigirnos a él no debemos dejar que nos afecte en nuestra voz, ya que sino el gato puede percibir que el enfado va dirigido a él. El tono perfecto en las situaciones en que queremos que nuestro gato nos escuche relajadamente es un tono suave y muy bajo, porque a los gatos los gusta mucho que su dueño les hable suavemente.
Además hay una palabra “mágica” que todos los gatos son capaces de entender: su nombre. Todos los gatos acaban conociendo su nombre de modo que al oírlo normalmente suelen acercarse a quien lo ha emitido, pues saben que suele ir acompañado de caricias y mimos. En relación al nombre del gato, para facilitar el aprendizaje por parte de minino es preferible que sea corto y que no sea una palabra que utilicemos frecuentemente en nuestra habla habitual con el resto de prójimos.

También hay que tener en cuenta que nuestros tigres de salón son unos grandes observadores. Perciben una gran cantidad de información con nuestros gestos y, consecuentemente, tienen una gran capacidad de anticipación a nuestras acciones.

 

jueves, 13 de junio de 2013

El castigo


Al educar a nuestros gatos es muy importante tener en cuenta que en la mayoría de las ocasiones únicamente sirve el refuerzo positivo, es decir, felicitarlo cuando actúa correctamente (como nosotros queremos). Aun así, en algunas situaciones es necesario enseñarle a nuestro minino que hay cosas que están prohibidas, de modo que no podemos dejarle transigir las normas, y a veces será necesario el castigo.  Cuando hablamos del castigo en los gatos es imprescindible tener en cuenta que no debe usarse frecuentemente, ya que el refuerzo positivo es mucho más efectivo. Únicamente si castigamos al gato en situaciones escasas y concretas podremos conseguir algún efecto, ya que si los castigos son frecuentes el gato reaccionará con desconfianza y agresividad ante nosotros y, además, no aprenderá nada.
Primeramente, es imprescindible saber que pegar está prohibido. Bajo ninguna circunstancia debemos pegar a nuestro gato para educarlo porque este hecho tendrá únicamente consecuencias negativas. Pegar al gato crea una gran desconfianza del gato hacia su dueño, de modo que este muestra un gran desinterés por lo que el dueño intenta enseñarle y lo rechaza. Por lo tanto, pegar a nuestro gato puede ser la causa de comportamientos agresivos o de miedo del felino, así que debemos evitarlo.
Los mejores métodos de castigo son aquellos en los que conseguimos asustar al gato, de modo que él deja de realizar la acción prohibida pero no relaciona el castigo con el propio dueño.  En estos casos es imprescindible que se asuste el gato cuando aún está cometiendo el “delito” porque sino el castigo no surgirá ningún efecto. Básicamente destacan dos métodos:
-          El ruido, ya que permite asustar muy fácilmente al gato –no olvidemos que tienen un oído muy sensible. Podemos realizar el ruido de cualquier forma: una palmada, un golpe en la mesa… y es recomendable combinar el ruido con un intenso y sonoro ¡No!. Aun así, nunca debemos pronunciar el nombre del gato en estos casos, pues nuestro tigre doméstico únicamente debe asociar su nombre con cosas positivas. También suele ser muy efectivo como señal de advertencia, si vemos que el gato está a punto de hacer algo incorrecto o ya lo está haciendo, emitir un “shhhhhht”, porque este sonido es fácilmente reconocible para los gatos al recordarles el bufido.
-          El agua, que debemos lanzarla desde la distancia con un pulverizador o una pistola de agua. Este castigo tiene los mismos efectos que el ruido y suele ser muy eficaz.