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domingo, 26 de enero de 2014

El cambio, el gran enemigo de los gatos


Los gatos son amantes del orden y de la rutina. Así pues, el gato se siente a gusto y relajado cuando no se producen cambios en su entorno y vive en una perfecta rutina. Por este motivo, pequeños cambios en su día a día pueden suponer una causa de estrés para nuestro minino.
Fotos de gato
Imagen de
http://sobrefotos.com/2009/02/03/jugando-con-el-gato-de-la-abuela/
Debemos tener muy claro que cuando se producen grandes cambios en la vida de nuestro gato el proceso de adaptación será muy largo. Una mudanza puede suponer una causa de estrés y malestar para nuestro gato que únicamente paliará el tiempo. Aun así, la pero situación se produce cuando un gato cambia de dueños, sea por la causa que sea. No hay situación más triste y amenazadora para un gato que verse alejado de su “familia” y encontrase en un nuevo hogar rodeado de seres desconocidos. La adaptación en estos casos es un proceso largo, el gato necesitará mucho cariño, tranquilidad y tiempo para sentirse a gusto de nuevo. Además, si adopta un gato adulto que vivía en otro hogar, deberá tener en cuenta que su reacciones pueden ser muy diversas: puede mostrarse agresivo, permanecer escondido, no comer, escaparse del hogar…en estos casos será muy importante respetar la libertad del gato y, poco a poco, irnos acercando más a él.
La situación descrita anteriormente es un casa extremo, igualmente, según la personalidad de nuestro gato, otros pequeños cambios también puede afectarle seriamente a su salud mental. Por lo tanto, si realizamos pequeños cambios en nuestro hogar, como comprar un nuevo sofá o pintar las paredes, o se producen otras situaciones más complicadas, como la llegada de otro animal al hogar o el nacimiento de un bebé, deberemos estar muy atentos a las reacciones de nuestro tigre doméstico. La pérdida del apetito, abundantes vómitos o la pérdida de pelo son posibles indicadores de que el gato sufre estrés. En otros casos deberemos observar que el gato se siente amenazado e incómodo observando su lenguaje corporal o viendo que se muestra más escurridizo y atemorizado.
En los casos en los que detectemos que, por un cambio u otro, nuestro gato sufre estrés será de suma importancia nuestra actuación. Primeramente, debemos tener en cuenta que en estas situaciones el gato se siente amenazada e indefenso, ya que ve que su territorio está siendo ocupado o ha cambiado por completo. Por lo tanto, es muy frecuente que el gato haga sus necesidades fuera de lugar. Aun así, aunque el gato pueda tener una conducta irritante para nosotros, hay que saber comprenderlo. Una premisa primordial es que no debemos reñirle –jamás deberemos pegarle ni gritarle-, ya que esto supondría una pérdida de confianza aún más grande para nuestro gato, es decir, empeoraríamos la situación. Así pues, principalmente deberemos intentar ser más cariñosos con nuestro minino y suministrarle mucha más atención y caricias de las habituales. En casos extremos, también podemos recurrir a los tranquilizantes o a las feromonas tranquilizadoras, siempre bajo la supervisión del veterinario.
De este modo, con nuestra colaboración y caricias, podremos conseguir que, con el paso del tiempo, nuestro gato vuelva a sentirse relajado y tranquilo. Así, podrá disfrutar de nuevo de su amada rutina.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Necesidades fuera de lugar

Una de las situaciones más conflictivas entre los gatos y su dueño se produce cuando estos realizan sus necesidades fuera de la cubeta. Para el dueño puede resultar muy desagradable, pues su mobiliario puede quedar dañado y, además, no sabe como mejorar la situación. Igualmente, también hay que analizar nuestra conducta, ya que quizás nuestro gato está adquiriendo un comportamiento rebelde para manifestar su enfado acerca de algo.
Imagen de http://shaosredshoes.blogspot.com.es/2009/04/
tener-un-perro-o-un-gato.html
Primeramente, hay que preguntarse si el gato ha recibido un aprendizaje sobre dónde debe realizar sus necesidades. Esta enseñanza debe realizarse cuando los gatos son pequeños, premiándolos cada vez que utilizan la cubeta correctamente, ya que de este modo y, gracias al olor con el que la impregnan, aprenden rápidamente su función. En el caso en que  nuestro gato haya llegado a casa cuando ya era adulto, deberemos realizar el mismo proceso, aunque quizás sea necesaria más paciencia.
Aun así, también se producen casos en los que los gatos realizan sus necesidades fuera de lugar aunque saben perfectamente donde deben hacerlas. En ocasiones, esto se debe a problemas de conducta, como el miedo, inseguridad, es estrés,…, que requieren un tratamiento especial. En este artículo, nos vamos a centrar en los problemas debidos a otras causas y que presentan soluciones bastante sencillas.
En ocasiones, si nuestro gato realice sus necesidades en el sofá o en la cama aunque conoce perfectamente la función de la cubeta, es importante que limpiemos muy bien el lugar en el que ha realizado sus necesidades, ya que, quizás el gato realizó sus necesidades allí cuando era pequeño o un día por un “despiste”, y, a partir de ese momento, con su fino olfato sigue identificando el lugar como apropiado para hacer sus necesidades. Igualmente, esto también puede deberse a una protesta por parte del gato si, por ejemplo, ha estado varios días solo o tiene la cubeta sucia.
Otra situación típica es la que se produce cuando el gato deja sus excrementos justo al lado de su cubeta. En este caso, la culpa suele ser nuestra. El gato inicialmente tiene la intención de defecar en la cubeta pero, por falta de espacio o de limpieza, no acaba entrando del todo, de modo que sobresale su parte posterior. Por lo tanto, en estos casos será imprescindible que limpiemos muy bien la cubeta y analicemos si es lo suficientemente grande.
De este modo, en las situaciones en las que vemos a nuestro gato complemente sano, es decir, que no padece ningún problema de conducta; podremos conseguir solucionas este problema o, al menos, reducirlo mucho, empleando estas sencillas pautas.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Cómo resolver el miedo al hogar y a los intrusos

El en post anterior hablamos del miedo, describiendo los motivos que suelen provocarlo y la conducta que debemos adoptar en estos casos. Para profundizar en este tema, dado que muchas alteraciones de la conducta de nuestros gatos se deben a este factor y es muy importante saber cómo actuar para solucionar estos problemas, hoy describiremos situaciones habituales de miedo y, seguidamente, expondremos la conducta que habría que adoptar.

Situación 1: Mi gato no se adapta a su nuevo hogar
Es muy frecuente que al adquirir un nuevo gato, sobre todo cuando provienen de la calle o de un lugar de acogida, el gato esté atemorizado respeto a su nuevo hogar. Aun así, esta situación también pueden producirse cuando nos mudamos con nuestro gato o si el gato ha sido comprado en una tiendo o particular.
En todos estos casos, el gato a causa del miedo, desconfía de todo lo que tiene a su alrededor, incluso de su dueño. Así pues, los dueños del minino no podemos interactuar con él porque se pasa todos los días escondido y, normalmente, únicamente sale para comer y hacer sus necesidades. En estas circunstancias el miedo puede deberse, en el caso de gatos callejeros o que han sido abandonados a que no han recibido nunca atención y, por lo tanto, al comportarse como gatos salvajes huyen de los humanos. En los casos en los que nos mudamos el miedo suele deberse a la brusquedad del cambio, que hace que el gato al sentirse desprotegido y ante un espacio totalmente nuevo reaccione escondiéndose.
Imagen de http://ayudawordpress.com

Esta situación puede resultar agobiante y frustrante, pero será muy importante seguir los siguientes consejos. Debemos ser muy pacientes y dejar que sea el gato que, cuando se sienta tranquilo y le venza la curiosidad, salga de su escondite para explorar. Nunca debemos obligarle a salir ni inmovilizarlo en lugares en los que no se siente cómodo, ya que si esto sucede le estaremos dando motivos para desconfiar y tener miedo. También debemos dejar que el sea el gato quien se acerque a nosotros, pues a partir de este momento, si conseguimos acariciarlo –siempre sin hacer movimientos bruscos-, habremos dado un gran paso hacia delante. Para conseguir esto, lo mejor muchas veces es sentarse en el suelo cerca del lugar en el que el gato se esconde y realizar otra actividad –leer, escribir, jugar a las cartas…
 
Situación 2: Mi gato tiene miedo a los desconocidos
También es muy común que gatos, muy afables y cariñosos con sus dueños, al sentir el timbre de la casa salgan corriendo hacia su escondite.
Este miedo por parte del minino suele deberse a una experiencia traumática, pues por ejemplo alguna visita de un extraño no resultó agradable para él; o también puede deberse al típico miedo de los gatos: miedo a lo desconocido. El gato al no conocer a los nuevos intrusos les tiene miedo y, por lo tanto, para él son identificados como un peligro. Esta situación no suele ser tan comprometida como la anterior, igualmente también podemos intentar solucionar el problema.
En muchas ocasiones, si pedimos a nuestros invitados que sean silenciosos y que no hagan ruidos estridentes podremos conseguir que el gato se atreva a asomar la cabeza y acabe saliendo. Igualmente, debemos recordar que debe ser el gato quien se acerque a nosotros y no nosotros a él, es decir, nunca debemos forzar al gato para que se acerque. Si conseguimos que salga de su escondite para acercarse un poco a los desconocidos, puede suponer de gran ayuda para que venza el miedo que uno de los visitantes le de algún premio, como alguna cosa de comer. Así pues, podremos conseguir que, al final, nuestro gato también esté deseando las visitas de nuestros amigos.
Imagen de http://animales.uncomo.com/articulo/como-adoptar-un-gato-2503.html